Desde que comenzó la pandemia, han surgido muchas ideas equivocadas sobre el virus, cómo se transmite y cómo prevenirlo. Aquí desmentimos los mitos más comunes y explicamos lo que está demostrado científicamente:
Mito: Usar desinfectante para manos con frecuencia es dañino.
Verdad: Los desinfectantes a base de alcohol son seguros para el uso frecuente. No causan resistencia bacteriana ni problemas graves de salud, y suelen incluir emolientes para evitar la resequedad de la piel.
Mito: Las religiones que prohíben el alcohol no permiten el uso de gel
Verdad: El alcohol con fines médicos está permitido por el Corán y otras religiones. Los desinfectantes se pueden usar sin problema.
Mito: Unas pocas gotas de desinfectante bastan
Verdad: Se debe usar suficiente cantidad para cubrir toda la superficie de las manos y frotar durante 20 a 30 segundos.
Mito: Es más seguro usar guantes que lavarse las manos
Verdad: El lavado de manos es más seguro. Los guantes pueden contaminarse y transferir gérmenes si no se usan correctamente.
Mito: Tocar una botella compartida de gel transmite el virus
Verdad: No hay riesgo si se usa el desinfectante después. El alcohol elimina cualquier germen al aplicarse.
Mito: Los suplementos de vitaminas y minerales curan la COVID-19
Verdad: Aunque ayudan al sistema inmunológico, no curan ni previenen la enfermedad. No deben reemplazar tratamientos médicos.
Mito: La dexametasona sirve para cualquier paciente con COVID-19
Verdad: Este medicamento solo es efectivo en casos graves y debe usarse bajo supervisión médica. No mejora a quienes tienen síntomas leves.
Mito: Nadar o estar en el agua transmite el virus
Verdad: El virus no se transmite por el agua. Sin embargo, puede haber contagio por contacto cercano con otras personas.
Mito: Los zapatos propagan fácilmente el virus
Verdad: El riesgo es muy bajo. Como medida extra, puedes dejarlos en la entrada, especialmente si hay niños pequeños en casa.
Mito: La COVID-19 está causada por una bacteria
Verdad: Está causada por un virus, por lo tanto los antibióticos no la curan. Solo se usan si hay infecciones bacterianas asociadas.
Mito: Las mascarillas provocan intoxicación por CO₂ o hipoxia
Verdad: Las mascarillas son seguras y no impiden respirar. Solo deben cambiarse cuando estén húmedas o dañadas.
Mito: Beber alcohol protege contra el virus
Verdad: No lo protege y puede ser peligroso. El consumo excesivo debilita el sistema inmunológico.
Mito: Comer pimientos picantes previene la infección
Verdad: No hay alimentos milagrosos. Solo una buena higiene, distancia física y una dieta equilibrada ayudan a protegerse.
Mito: Pulverizar lejía en el cuerpo elimina el virus
Verdad: Eso es peligroso. La lejía y otros desinfectantes deben usarse solo en superficies.
Mito: El calor, el sol o el frío matan el virus
Verdad: El virus sobrevive en climas cálidos y fríos. Lo más eficaz sigue siendo la higiene de manos.
Mito: Los mosquitos pueden transmitir el virus
Verdad: No hay evidencia de esto. El virus se transmite por contacto cercano y gotículas respiratorias.
Mito: Usar un secador de manos mata el virus
Verdad: No lo mata. Lo importante es lavarse bien las manos antes de usar cualquier método de secado.
Mito: Solo las personas mayores pueden enfermarse
Verdad: Todos pueden contagiarse. Aunque las personas mayores tienen más riesgo, la prevención es clave para todas las edades.
Mito: Los antibióticos previenen el COVID-19
Verdad: No sirven contra virus. Solo se usan si hay infecciones bacterianas secundarias y bajo supervisión médica.
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