Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, la higiene de manos se ha consolidado como una de las medidas más efectivas para prevenir el contagio. Lavarse las manos correctamente y con la frecuencia adecuada puede evitar la transmisión de virus, bacterias y otros microorganismos que se encuentran en superficies y objetos de uso diario.
¿Por qué es tan importante?
El virus del COVID-19 puede permanecer activo durante horas e incluso días en algunas superficies. Al tocar estas superficies contaminadas y luego llevarnos la mano a la cara, especialmente a los ojos, nariz o boca, facilitamos su entrada al organismo. Una higiene de manos adecuada rompe esta cadena de transmisión.
Debes lavarte las manos:
- Antes y después de comer.
- Antes y después de tocarte la cara.
- Después de ir al baño.
- Después de toser, estornudar o sonarte la nariz.
- Después de estar en espacios públicos o tocar superficies compartidas (transportes, pomos, móviles, dinero...).
- Antes y después de cuidar a alguien enfermo.
- Al llegar a casa, al trabajo o a clase.
TÉCNICA CORRECTA PARA EL LAVADO DE MANOS
Para que sea efectiva, la higiene de manos debe hacerse siguiendo estos pasos:
1. Mojar las manos con agua limpia (tibia o fría).
2. Aplicar jabón suficiente para cubrir toda la superficie.
3. Frotar las manos durante al menos 40-60 segundos, asegurándose de limpiar:
- Palmas y dorsos de ambas manos
- Entre los dedos
- El dorso de los dedos
- Pulgares
- Uñas y puntas de los dedos
- Muñecas
4. Aclarar con agua limpia.
5. Secar con una toalla limpia o papel desechable.
Si no hay agua y jabón disponibles, se puede usar una solución hidroalcohólica (gel desinfectante) que contenga al menos un 60% de alcohol. En este caso, la fricción también debe durar al menos 20 segundos o hasta que las manos estén secas.
¡Recuerda!
La higiene de manos es una práctica sencilla, rápida y económica que salva vidas. Integrarla en tu rutina diaria no solo te protege a ti, sino también a los que te rodean.

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